Lo siguiente es un extracto del libro "Los salmos en rima española" de Jorje Ruiz Ortiz,
que en la actualidad se puede adquirir en
Amazon:
¿Recuerda cuándo fue la última vez que en un culto dominical escuchó a toda la congregación cantar alguno de los salmos?
Resulta curioso que Dios nos haya dejado en Su Palabra un cancionero completo,
un himnario con las letras de 150 canciones listas para ser entonadas en la adoración corporativa;
y, aun así, pocas sean las iglesias locales que las incluyan en sus repertorios musicales.
¿A qué se debe este fenómeno?
¿Por qué esta preferencia por las composiciones musicales de las criaturas
antes que por las sublimes letras compuestas por el mismísimo Creador?
Pero esto no siempre fue así.
Los registros históricos nos muestran que la iglesia primitiva cantaba fervientemente los salmos.
Esta práctica litúrgica se perdió durante el medioevo,
mas fue recuperada y restaurada en los gloriosos días de la Reforma Protestante,
y continuó vigente durante la Posreforma y el Siglo de los Avivamientos.
Sin embargo, parece ser que en épocas recientes hemos entrado en una nueva “Edad Media”,
donde los últimos hits del momento no pueden faltar en el canto congregacional, pero los salmos sí.
Esto nos lleva a concluir que, en la actualidad, no solo la soteriología
o la eclesiología necesitan una reforma urgente,
sino también LA ADORACIÓN.
Salterio Salmo 92
Salterio de Ginebra: los 150 Salmos métricos para el canto congregacional en el culto reformado y presbiteriano
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