Presentación
Confesión de Fe de Westminster (1647) - Texto Original Completo
Confesión de Fe de Westminster (1647), con audio y PDF gratis: Texto completo en español de la confesión reformada por excelencia con capítulos y referencias bíblicas
Presentación de westminster1647.com: no forma parte de los documentos de la Asamblea de Westminster.
De todos los documentos que produjo la Asamblea de Westminster, la Confesión de Fe es el más conocido y el de mayor alcance. Es la obra central de la Asamblea, a la que los demás documentos acompañan: los Catecismos la enseñan, el Directorio la aplica al culto y la Forma de Gobierno, a la Iglesia. Es también una de las últimas grandes confesiones reformadas y, para muchos, la más acabada: la cosecha madura de un siglo de Reforma, en la que se recoge lo mejor de las confesiones que la precedieron.
No se escribió deprisa. Durante más de dos años, entre 1644 y 1646, más de un centenar de teólogos la debatieron frase a frase, a veces durante días sobre una sola cláusula, hasta presentarla al Parlamento en diciembre de 1646. En 1647, a petición del propio Parlamento, se le añadieron las pruebas de la Escritura para cada afirmación, y ese mismo año la Asamblea General de la Iglesia de Escocia la adoptó como confesión de su Iglesia.
Sus 33 capítulos recorren todo el consejo de Dios: la Escritura, Dios y sus decretos, la creación y la providencia, la caída, el pacto de Dios con el hombre, Cristo el Mediador, la aplicación de la redención, la ley, el culto, la Iglesia y los sacramentos, el magistrado civil y las últimas cosas. Y no es casual que empiece por la Escritura y no por Dios: antes de decir nada sobre Él, la Confesión establece de dónde lo sabe. Todo lo demás descansa sobre ese fundamento: «La totalidad del consejo de Dios concerniente a todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la fe, vida y salvación del ser humano, está expresamente expuesto en las Escrituras, o por buena y necesaria consecuencia puede deducirse de ellas, a las cuales nada debe añadirse en ningún tiempo ya sea por nuevas revelaciones del Espíritu o por tradiciones humanas» (CFW 1.6).
Su influencia no ha tenido igual en el mundo reformado. Ha sido durante casi cuatro siglos la norma doctrinal de las iglesias presbiterianas de todo el mundo, y fue también el modelo del que partieron los congregacionalistas en la Declaración de Saboya (1658) y los bautistas en la Confesión de Londres (1677 y 1689), que la reprodujeron casi entera, cambiando solo lo que los separaba de ella. Quien lee cualquiera de estas confesiones lee, en buena parte, la de Westminster.
Una confesión no ocupa el lugar de la Escritura. Es, como la llamaron siempre las iglesias que la adoptaron, una norma subordinada: la Iglesia confiesa con ella lo que cree que la Escritura enseña, y la propia Confesión reconoce que por encima de ella está «el Espíritu Santo, que habla en la Escritura», que es «el único Juez Supremo por quien deben decidirse todas las controversias religiosas» (CFW 1.10). Pero precisamente por eso es tan valiosa: en un tiempo en que muchos cristianos no saben decir con precisión lo que creen, la Confesión les ofrece una exposición ordenada, completa y probada por la Escritura de toda la fe, que les permite conocerla, defenderla y transmitirla.
Aquí se ofrece el texto original de 1647, tal como lo aprobó la Asamblea. Las modificaciones que le introdujeron después algunas iglesias, como la revisión americana de 1788, se recogen aparte, en la sección de revisiones. Precede a la Confesión el juramento que prestaron los miembros de la Asamblea y la relación de quienes la formaron.