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Presentación

Confesión Escocesa de 1560 (Scots Confession)

La Confesión Escocesa de 1560 (Scots Confession), texto completo: la confesión de fe de la Iglesia de Escocia hasta la Confesión de Westminster, con PDF gratis

Presentación de westminster1647.com: no forma parte de los documentos de la Asamblea de Westminster.

La Confesión Escocesa no es un documento de la Asamblea de Westminster: es casi noventa años anterior. Es la primera confesión de fe de la Iglesia reformada de Escocia, la que esa Iglesia profesó desde 1560 hasta que adoptó la Confesión de Westminster en 1647. Es, por tanto, la confesión que la de Westminster vino a sustituir, y la que los comisionados escoceses conocían de memoria cuando se sentaron en la Asamblea. Por eso la recogemos aquí, al comienzo de los documentos anexos, como antecedente.

Nació en pocos días. En agosto de 1560, tras la muerte de la regente María de Guisa y la salida de las tropas francesas, se reunió en Edimburgo el Parlamento que haría la Reforma. Los barones y ministros que pedían la reforma de la religión recibieron el encargo de resumir por escrito la doctrina que querían ver establecida, y en cuatro días presentaron esta Confesión. La redactaron seis ministros, a los que se conoce como «los seis Juanes» porque todos se llamaban así: John Knox, John Winram, John Spottiswoode, John Willock, John Douglas y John Row. El 17 de agosto de 1560 los tres estados la leyeron en pleno Parlamento y la ratificaron «como doctrina sana y saludable, fundada en la verdad infalible de la Palabra de Dios». La reina María, que vivía en Francia, nunca la aprobó; el Parlamento la ratificó de nuevo en 1567, ya bajo Jacobo VI.

Se nota que la escribieron hombres que acababan de pasar por la persecución y la guerra. El prefacio habla de «la rabia de Satanás» contra ellos y de un año entero de zozobras, y añade una invitación que pocas confesiones hacen: si alguien encuentra en ella algo contrario a la Palabra de Dios, que lo diga por escrito, y ellos prometen darle satisfacción por la Escritura o corregirse. Lo que sigue son veinticinco artículos, de Dios y la creación a la resurrección de la carne, escritos con más calor que precisión técnica. El XVIII da las tres señales por las que se reconoce la verdadera Iglesia: la predicación verdadera de la Palabra, la recta administración de los sacramentos y la disciplina eclesiástica rectamente ejercida. El XX afirma que los concilios pueden errar y que sus decretos solo obligan en cuanto se prueban por la Escritura. El XXI rechaza tanto la transubstanciación como a quienes hacen de los sacramentos «solo signos desnudos y vacíos». Y el XXIV encarga a los magistrados civiles la conservación y la purificación de la religión.

Leída junto a la Confesión de Westminster, se ve cuánto cambió en noventa años y cuánto se mantuvo. La doctrina es la misma; lo que cambia es el grado de precisión. La Confesión Escocesa no tiene un capítulo sobre el pacto ni desarrolla la justificación o la adopción como lo hará Westminster; en cambio, habla con más viveza de la Iglesia y de los sacramentos, y su lenguaje es más de predicación que de definición. Westminster no la contradice: la ordena, la completa y la afina después de otro siglo de controversias.

Tampoco desapareció en 1647. El Pacto Nacional de 1638, que también publicamos, obligaba a los firmantes a mantener la «Confesión de Fe» ratificada por el Parlamento, es decir, esta. Y cuando la Asamblea General aprobó la Confesión de Westminster en 1647, lo hizo como parte de la uniformidad prometida en la Liga y Pacto Solemnes, sin declarar errónea la anterior: la Iglesia de Escocia no cambió de fe, sino de confesión.

El original está escrito en escocés medio, la lengua de Edimburgo en el siglo XVI. Para el texto inglés publicamos la versión que se imprimió en Londres en 1644, dentro de la Historia de la Reforma de John Knox en la edición de David Buchanan, que es la forma en que la leían los lectores ingleses en tiempos de la Asamblea; la reproducimos con su ortografía y con las referencias bíblicas que ese impreso pone al margen. La hemos cotejado frase por frase con el texto escocés de 1560 tal como lo recogen los registros del Parlamento, y donde el impreso de 1644 se apartaba del sentido del original (omitía una negación, se saltaba una cláusula o cambiaba una palabra por otra) lo hemos corregido por el escocés; las referencias del margen que no pueden existir se han corregido con ayuda de la edición escocesa de 1681. El inglés de 1644 no trae la frase con la que el registro del Parlamento cierra la Confesión: «Estas actas y artículos fueron leídos en presencia del Parlamento y ratificados por los tres estados de este reino en Edimburgo, el día diecisiete de agosto del año de Dios de mil quinientos sesenta».