Presentación
Revisión de los Treinta y Nueve Artículos por la Asamblea de Westminster (1643-1647)
Los quince primeros Artículos de la Iglesia de Inglaterra revisados por la Asamblea de Westminster, con sus pruebas bíblicas, comparados con el texto de 1638; PDF gratis
Presentación de westminster1647.com: no forma parte de los documentos de la Asamblea de Westminster.
Esta revisión es lo primero que hizo la Asamblea de Westminster. Antes de redactar la Confesión de Fe, antes incluso de ocuparse del gobierno de la Iglesia, trabajó durante sus primeros tres meses sobre los Treinta y Nueve Artículos, la confesión de la Iglesia de Inglaterra desde 1563. Es el eslabón entre la confesión que Inglaterra tenía y la que la Asamblea acabaría escribiendo, y casi nunca se publica junto a los Estándares. Por eso la recogemos aquí, entre los documentos anexos.
La Asamblea se reunió por primera vez el 1 de julio de 1643. El día 5, las dos Cámaras del Parlamento le ordenaron examinar los diez primeros artículos para «liberar y vindicar su doctrina de todas las calumnias y falsas interpretaciones»; más tarde le encargaron los nueve siguientes. Pero el 12 de octubre, cuando habían terminado quince, el Parlamento les mandó dejar el resto y ocuparse del gobierno de la Iglesia. Para entonces ya se había jurado la Liga y Pacto Solemnes, que comprometía a los tres reinos a una misma confesión, y la Asamblea recibió después el encargo de redactarla. Terminada la Confesión, la Cámara de los Comunes ordenó el 7 de diciembre de 1646 que le presentaran también estos quince artículos, y en 1647 se imprimieron, con las pruebas bíblicas al margen y la firma del prolocutor, Charles Herle, y de los dos escribas.
El prefacio que la Asamblea puso delante explica sus límites: el Parlamento solo le había pedido aclarar y defender los artículos, no rehacerlos, así que cambió menos de lo que habría querido, «considerando que aún quedaban muchas cosas defectuosas, y otras expresiones que convenía cambiar». Aun así, los cambios son muchos y van casi siempre en la misma dirección: precisar lo que la redacción anglicana dejaba abierto. Donde el artículo 9 decía que el hombre está «muy lejos» de la justicia original, la revisión dice que está «totalmente privado» de ella, y añade que el primer pecado de Adán nos es imputado; donde decía que la concupiscencia «tiene en sí la naturaleza del pecado», dice que «es verdadera y propiamente pecado». El artículo 10 afirma que la gracia de Dios obra en nosotros de modo tan eficaz «que determina nuestra voluntad a lo que es bueno». El 7 declara que la ley moral son los Diez Mandamientos «en toda su extensión». El 6 suprime la lista de los libros apócrifos y la frase sobre los libros «de cuya autoridad nunca se dudó en la Iglesia», y afirma en cambio que la Escritura fue dada por inspiración de Dios. Y el 3, el del descenso a los infiernos, pasa a explicar la frase: Cristo permaneció en el estado de los muertos y bajo el poder de la muerte hasta su resurrección.
El cambio de más peso está en el artículo 11, el de la justificación. El texto de 1563 era breve: somos tenidos por justos por el mérito de Cristo, por la fe, y no por nuestras obras. La Asamblea lo convirtió en una definición: somos justificados, es decir, tenidos por justos y perdonados, «siéndonos imputadas por Dios toda su obediencia y su satisfacción», y recibiendo por la fe a Cristo con su justicia. Esas palabras costaron días de debate, porque algunos miembros, entre ellos Thomas Gataker, no aceptaban que se nos imputara la obediencia de Cristo a la ley, sino solo su muerte. La Asamblea mantuvo la fórmula, y es la misma doctrina que luego expondría el capítulo 11 de la Confesión. El artículo añade además una frase contra los antinomianos, que entonces preocupaban mucho en Londres: Dios no perdona a los impenitentes que siguen en sus pecados.
La revisión nunca llegó a ser la confesión de ninguna iglesia. La propia Asamblea la llamó «una pieza imperfecta en varios sentidos», y dijo que en la Confesión no había dejado fuera nada de los artículos que mereciera conservarse. Según Alexander Mitchell, que editó las actas de la Asamblea en 1874, catorce de estos artículos (todos menos el octavo, el de los tres credos) se incluyeron entre las propuestas que el Parlamento presentó al rey en la isla de Wight. Su valor hoy es otro: permite ver a la Asamblea trabajando, frase a frase, sobre un texto que conocía de memoria, y comprobar qué quiso corregir antes de escribir su propia confesión.
Por eso la presentamos comparada. En cada artículo, a un lado va el texto de la Iglesia de Inglaterra tal como la Asamblea lo tenía delante, el de la edición de 1638, y al otro la revisión; lo que la Asamblea suprimió aparece tachado y lo que añadió, subrayado. No se marcan las diferencias de ortografía ni de puntuación entre las dos ediciones. Debajo van las pruebas bíblicas del margen del impreso.
El texto que publicamos es el del impreso de Londres de 1647, en la transcripción del ejemplar de la colección Thomason, con el prefacio de la Asamblea y las firmas. Los pocos huecos ilegibles del prefacio se han completado con la lectura de Mitchell, que transcribió el mismo ejemplar. Siete citas del margen no se pueden leer con seguridad en esa transcripción (a alguna le falta una cifra): las reproducimos tal como aparecen, sin enlace, hasta poder cotejarlas con el facsímil.