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Artículo 6. De la suficiencia de las Santas Escrituras para la salvación

Artículo 6. De la suficiencia de las Santas Escrituras para la salvación

Los quince primeros Artículos de la Iglesia de Inglaterra revisados por la Asamblea de Westminster, con sus pruebas bíblicas, comparados con el texto de 1638; PDF gratis

Tachado: lo que la Asamblea suprimió o cambió. Subrayado: lo que añadió o puso en su lugar.

Iglesia de Inglaterra (ed. de 1638)

La Santa Escritura contiene todas las cosas necesarias para la salvación; de modo que todo lo que no se lee en ella, ni puede probarse por ella, no ha de ser exigido a hombre alguno que deba ser creído como artículo de la fe, ni ser tenido por requisito o necesario para la salvación. Bajo el nombre de la Santa Escritura entendemos aquellos libros canónicos del Antiguo y del Nuevo Testamento de cuya autoridad nunca se dudó en la Iglesia.

De los nombres y número de los libros canónicos.

Génesis.
Éxodo.
Levítico.
Números.
Deuteronomio.
Josué.
Jueces.
Rut.
El primer libro de Samuel.
El segundo libro de Samuel.
El primer libro de los Reyes.
El segundo libro de los Reyes.
El primer libro de las Crónicas.
El segundo libro de las Crónicas.
El primer libro de Esdras.
El segundo libro de Esdras.
El libro de Ester.
El libro de Job.
Los Salmos.
Los Proverbios.
Eclesiastés, o el Predicador.
Cantares, o Cantar de Salomón.
Los cuatro profetas mayores.
Los doce profetas menores.

Y los otros libros (como dice Jerónimo) los lee la Iglesia para ejemplo de vida e instrucción de costumbres; pero no los aplica para establecer doctrina alguna. Tales son los siguientes:

El tercer libro de Esdras.
El cuarto libro de Esdras.
El libro de Tobías.
El libro de Judit.
El resto del libro de Ester.
El libro de la Sabiduría.
Jesús, hijo de Sirac.
Baruc el profeta.
El cántico de los tres jóvenes.
La historia de Susana.
De Bel y el Dragón.
La oración de Manasés.
El primer libro de los Macabeos.
El segundo libro de los Macabeos.

Todos los libros del Nuevo Testamento, tal como son comúnmente recibidos, los recibimos y los tenemos por canónicos.

Revisión de la Asamblea (1647)

La Santa Escrituraa contiene todas las cosas necesarias para la salvaciónb; de modo que todo lo que no se lee en ella, ni puede probarse por ella, no ha de ser creído como artículo de fe, ni necesario para la salvaciónc.

Por el nombre de Santa Escritura entendemos todos los libros canónicos del Antiguo y del Nuevo Testamento, que son los siguientes.

Del Antiguo Testamento: Génesis, Éxodo, etc. Del Nuevo Testamento: el Evangelio según Mateo, etc.

Todos estos libros, tal como son comúnmente recibidos, los recibimos, y reconocemos que han sido dados por inspiración de Dios, y que por ello son de certísimo crédito y de suprema autoridad.

Pruebas bíblicas del impreso

  • a. Romanos 1:2; 2 Timoteo 3:15; 2 Pedro 1:20,21.
  • b. Salmos 19:7; 2 Timoteo 3:15,16,17; Santiago 1:21,25; Hechos 20:32.
  • c. Proverbios 30:5,6; Isaías 8:20; Hechos 26:20,22,27; Gálatas 1:8,9; Juan 5:39.