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La Declaración de Saboya y la Confesión de Londres frente a Westminster

La Declaración de Saboya y la Confesión de Londres frente a Westminster

La Declaración de Saboya y la Confesión de Londres frente a Westminster | Saboya y Londres frente a Westminster - Estándares de Westminster

La Confesión de Fe de Westminster tuvo dos hijas inglesas en el mismo siglo XVII. La primera es la Declaración de Saboya (1658), de los congregacionalistas; la segunda, la Confesión de Londres (1677, adoptada en 1689), de los bautistas particulares. Ninguna de las dos es una confesión nueva: las dos toman el texto de Westminster y lo conservan casi entero, cambiándolo solo allí donde sus autores disentían. Por eso se pueden comparar párrafo por párrafo, y por eso la comparación es tan instructiva: lo que cambia es exactamente lo que los separaba.

La Declaración de Saboya. En octubre de 1658, representantes de más de cien iglesias independientes de Inglaterra se reunieron en el hospital de Saboya, en Londres. Una comisión de seis teólogos, encabezada por Thomas Goodwin, que había sido miembro de la Asamblea de Westminster, y por John Owen, preparó en pocos días una declaración en tres partes: un prefacio, una confesión de fe, que es la de Westminster revisada, y una plataforma de gobierno eclesiástico en treinta artículos. El prefacio advierte de algo que suele pasarse por alto: el texto que tuvieron delante no fue el que la Asamblea entregó y Escocia aprobó, que es el de este sitio, sino el que el Parlamento de Inglaterra sancionó en 1648, ya sin los capítulos de las censuras y de los sínodos, sin el párrafo IV del capítulo XX y sin buena parte del capítulo del matrimonio. Varias de las supresiones de Saboya no son, pues, suyas: las heredó del Parlamento, y las hizo suyas.

La Confesión de Londres. Se publicó en Londres en 1677, sin nombres, en tiempo de persecución, y la adoptaron en septiembre de 1689, ya con el Acta de Tolerancia, los representantes de más de cien iglesias bautistas. No parte del texto de Westminster, sino del de Saboya, y lo dice: sus autores explican en el prefacio que quisieron usar «las mismas palabras» que las dos confesiones anteriores en todo aquello en que estaban de acuerdo. Este dato gobierna toda la comparación. Muchas de las diferencias entre Londres y Westminster no son bautistas, sino congregacionalistas: las hizo Saboya, y Londres las heredó.

En el cuadro que sigue, cada capítulo de Westminster lleva al lado lo que hizo con él Saboya y lo que hizo Londres. «Igual» quiere decir que el texto se conserva sin más diferencia que la ortografía o alguna palabra suelta.

Capítulo de WestminsterSaboya (1658)Londres (1677/1689)
I. De las Sagradas EscriturasRetoca el párrafo X (el juez supremo)Sigue a Saboya; añade una frase inicial sobre la suficiencia de la Escritura
II. De Dios y la Santa TrinidadAñade una frase al párrafo IIIAmplía los párrafos I y III
III. Del decreto eterno de DiosIgualSuaviza el párrafo III; retoca el V; suprime el VII
IV. De la creaciónIgualRetoques
V. De la providenciaRetoca el párrafo IVRetoques
VI. De la caída, del pecado y su castigoIntroduce el pacto de obras en el párrafo I; amplía el IIIReescribe el párrafo I; amplía el III; suprime el VI
VII. Del pacto de Dios con el hombreFunde los párrafos V y VI en uno más breveSuprime los párrafos II y IV; reescribe el III y el final
VIII. De Cristo el MediadorRetoquesAñade dos párrafos sobre los oficios de Cristo
IX. Del libre albedríoIgualIgual
X. Del llamamiento eficazRetoca el párrafo IVAmplía el II; retoca el IV
XI. De la justificaciónPrecisa la obediencia activa y pasiva de CristoSigue a Saboya
XII. De la adopciónIgualIgual
XIII. De la santificaciónRetoca el párrafo IAmplía el III
XIV. De la fe salvadoraAmplía el párrafo IIISigue a Saboya; amplía el II
XV. Del arrepentimientoReescribe el capítulo enteroSigue a Saboya
XVI. De las buenas obrasIgualIgual
XVII. De la perseverancia de los santosRetoquesAmplía el párrafo I
XVIII. De la seguridad de la graciaReescribe el párrafo IILo retoca de nuevo
XIX. De la Ley de DiosRetoca los párrafos I a IVSigue a Saboya; quita del I «como un pacto de obras»
(sin equivalente)Añade el capítulo XX, «Del evangelio»Lo conserva
XX. De la libertad cristianaSuprime el párrafo IVSigue a Saboya
XXI. De la adoración y del día de reposoReordena el párrafo VRetoca el párrafo V
XXII. De los juramentos y votosFunde los párrafos sobre los votosAbrevia el III y el IV; suprime «es pecado rehusar un juramento»
XXIII. Del magistrado civilReescribe el párrafo IIISuprime el párrafo III; reescribe el IV
XXIV. Del matrimonio y del divorcioSuprime el final del párrafo IV y los párrafos V y VISigue a Saboya
XXV. De la iglesiaReescribe el párrafo II; suprime el III y el IV; añade uno sobre los últimos días. Aparte, la plataforma de gobiernoReescribe el capítulo con la plataforma de Saboya abreviada (quince párrafos)
XXVI. De la comunión de los santosSuprime el párrafo IIIRecupera de él la cláusula sobre la propiedad
XXVII. De los sacramentosRetoca el párrafo ISustituye el capítulo por dos párrafos breves
XXVIII. Del bautismoRetoca el párrafo I; añade tres palabras al IVReescribe el capítulo: solo profesantes, por inmersión
XXIX. De la Santa CenaRetoquesRetoques
XXX. De las censuras eclesiásticasSuprimidoSuprimido
XXXI. De los sínodos y conciliosSuprimidoSuprimido
XXXII. Del estado después de la muerteIgualIgual
XXXIII. Del juicio finalIgualIgual

El cuadro dice tres cosas. La primera, que el acuerdo es enorme: en la doctrina de Dios, de Cristo y de la salvación, las tres confesiones dicen lo mismo y casi con las mismas palabras. La segunda, que las diferencias de fondo se concentran en un tramo: del capítulo XX al XXXI, es decir, en el magistrado, la iglesia y los sacramentos. La tercera, que la mayor parte de esas diferencias las introdujo Saboya; lo propio de Londres es el pacto, el bautismo y poco más.

Los artículos de esta sección recorren esas diferencias una por una, con los tres textos a la vista. Los dos últimos tratan lo que el cuadro no puede mostrar: la relación de los bautistas ingleses con los anabaptistas, y el principio que está detrás de casi todas las diferencias, la iglesia independiente.

Lo que aquí se escribe se escribe desde Westminster, y no se oculta. Pero la diferencia con la sección de las revisiones es grande, y conviene decirla: allí se trataba de cómo la Confesión se fue acomodando al espíritu de cada época; aquí, de hermanos del mismo siglo y de la misma fe, que leyeron la misma Escritura y llegaron en algunos puntos a otra conclusión. Hay sin embargo un hilo que une las dos secciones: casi todo lo que los presbiterianos americanos quitaron de la Confesión en 1788 lo había quitado ya el Parlamento inglés en 1648, y lo dieron por bien quitado los independientes en 1658 y los bautistas en 1677.

Fuentes. El texto de Westminster es el de este sitio. Los de Saboya y Londres se han cotejado en la comparación tabular de las tres confesiones de James N. Anderson, y se citan en traducción propia. El prefacio de Saboya se cita de su texto completo. Las valoraciones son nuestras.